El Gobierno de Castilla-La Mancha ha decidido reforzar el papel de Tomelloso como indiscutible capital administrativa del sector vitivinícola regional. Para ello, a finales del pasado año, tomó la decisión de ampliar las competencias de la Fundación Tierra de Viñedos y trasladar su sede social de Toledo a esa localidad manchega, que también alberga desde hace años el Instituto de la Vid y el Vino de Castilla-La Mancha (Ivicam). El traslado oficial de la fundación a Tomelloso, donde ya se encontraba funcionando de hecho, se ha producido pocas semanas después de que el consejero de Agricultura, Francisco Martínez Arroyo, anunciara la reapertura de la Estación de Viticultura y Enología sin concretar su ubicación definitiva. La estación enológica que el ejecutivo autonómico pretende reabrir en los primeros meses de 2016 fue clausurada en Alcázar de San Juan en agosto de 2012, tras 85 años de trayectoria, y trasladada a Tomelloso, tan solo unos días más tarde, reconvertida en un laboratorio de análisis vínico, sin certificación de la Entidad Nacional de Acreditación (Enac). Mientras la incógnita sigue sin despejarse, en Alcázar de San Juan se mantiene la incertidumbre.
Cuando el pasado 27 de noviembre el consejero Martínez Arroyo anunció en Onda Cero la reapertura de la estación enológica, dejando en el aire su futuro emplazamiento, el temor comenzó a crecer en Alcázar de San Juan, donde la Enológica vio la luz en 1927. Antes de que el anterior Gobierno regional decidiera su cierre y el despido de todas sus trabajadoras, esgrimiendo un déficit anual de 15.000 euros, la institución realizaba anualmente alrededor de 20.000 informes de ensayo y 80.000 determinaciones analíticas, lo que la convertía en una de las más eficientes de España dentro de su ámbito. Por el contrario, desde que el 7 de septiembre de 2012 el laboratorio se reabrió en Tomelloso y su titular, la empresa pública Geacam, solicitó la retirada voluntaria de la acreditación de Enac (nº765/LE1414), hecha efectiva el 25 de enero de 2013, se produjo una constante huida de bodegas a otros laboratorios privados de la región y, en menor medida, a estaciones enológicas de otras comunidades y, consecuentemente, registró una caída en picado del número de informes y determinaciones realizadas.
Sin especificar la ubicación
Durante la entrevista radiofónica, emitida desde Alcázar de San Juan para toda España, Martínez Arroyo explicó las razones de la reapertura de la estación, pero evitó, en todo momento, especificar su ubicación. “El vino de Castilla-La Mancha”, dijo, “se elabora aquí, en esta zona, y esa estación enológica (en referencia a la de Alcázar de San Juan) estaría a punto de cumplir casi 100 años, y no es entendible que el gobierno anterior cerrara esa estación enológica, aquí, donde se elabora el vino. Evidentemente, la enológica tiene que estar en La Mancha, tiene que estar aquí donde se elabora el vino”.
Pero su reiterada alusión a conceptos geográficos genéricos como “el territorio”, “esta zona” o “La Mancha”, sin aludir concretamente a la localidad alcazareña, no ayudó, desde luego, a despejar las dudas generadas.
Las elecciones no resuelven la ecuación
La histórica competencia existente entre Alcázar de San Juan y Tomelloso por ejercer como epicentro vitivinícola regional, con permiso de Valdepeñas, Manzanares y Villarrobledo, vive de este modo un nuevo episodio, cuyo desenlace se debería resolver en breve, a juzgar por las fechas que el propio consejero transmitió en el programa de radio. “Estamos trabajando”, sostuvo en aquel momento, “para que a primeros de año que viene ese tema esté resuelto”.
La celebración de las elecciones generales el pasado 20 de diciembre no contribuyó a acelerar la solución de la ecuación, ya que, desde un punto de vista político, la localidad desairada podría haber expresado un voto de castigo en las urnas. Ahora, tras la convocatoria electoral, y una vez que se ha conocido el traslado de la sede social de la Fundación Tierra de Viñedos a Tomelloso, con funciones que van más allá de las meramente promocionales hasta convertirla, previsiblemente, en una interprofesional regional (con competencia en planificación, vigilancia y cumplimiento de contratos), se espera que la Junta de Comunidades dé a conocer, cuanto antes, su decisión sobre la ubicación definitiva de la nueva Estación de Viticultura y Enología de Castilla-La Mancha.